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Market Insights / Market Analysis

Cómo analizar el flujo de caja de una empresa y por qué

Cuando se analizan informes financieros de una empresa, muchas veces la atención se centra en los informes contables de ganancias. Sin embargo, el flujo de caja del negocio es tan o más importante que las ganancias contables. Vamos a hablar de algunos puntos clave a tener en cuenta a la hora de evaluar los flujos de caja de un negocio.
 

 

Ganancias contables y flujos de caja

Cuando una compañía que cotiza en bolsa hace un informe de resultados, los medios de prensa suelen enfocarse en las ganancias por acción y las ventas durante el trimestre en cuestión. Estos indicadores son muy importantes y explicativos, pero a veces no nos indican todo lo que necesitamos saber sobre el estado del negocio.

Las ventas e ingresos contables se registran con el concepto de devengado. Es decir, los ingresos se registran cuando se generan, no cuando la empresa recibe el pago. En este mismo camino, los gastos se reportan cuando se incurre en los mismos, incluso si no se ha realizado el pago correspondiente y el dinero todavía está en poder de la empresa. El estado de flujo de caja, en cambio, es mucho más simple y directo: Registra los ingresos y egresos de efectivo que tiene la empresa durante un período de tiempo.

Tanto el estado de resultados contables como el estado de flujo de caja tienen sus puntos fuertes y débiles, y siempre es conveniente analizar ambos de manera conjunta y complementaria. Sin embargo, para medir la liquidez del negocio, el estado de flujo de caja es la herramienta de vital importancia.

Por ejemplo, si la empresa ha realizado una venta, pero todavía no la ha cobrado, la venta se refleja en el estado de resultados, pero la empresa no habrá recibido todavía el efectivo correspondiente. Desde el punto de vista de la contabilidad se registra una ganancia, pero en términos de flujo de efectivo la situación es muy diferente. De hecho, es muy probable que la empresa esté enfrentando una salida de efectivo en función de comprar las materias primas y asumir los gastos de producción que esa transacción de venta implica.

Cómo analizar el estado de flujo de caja

A grandes rasgos, el estado de flujo de caja se divide en tres secciones principales que se relacionan con las diferentes actividades del negocio: operaciones, inversiones y financiación.

El flujo de caja de las operaciones es fundamental, ya que refleja el dinero que el negocio genera internamente, más allá de las fuentes externas. Muestra el saldo de efectivo que proviene de la venta de bienes y servicios, sustrayendo los gastos necesarios para producir esos bienes y servicios.

Un punto importante es que también incluyen los efectos de los cambios en el capital de trabajo. Por ejemplo, si una empresa extiende los plazos de financiación a los clientes, o si necesita realizar compras fuertes de inventario, esto reduce la generación de efectivo en un período de tiempo determinado.

En general es preferible invertir en compañías con una sólida generación de flujos de caja operativo, y especialmente cuando esos flujos de caja muestras tasas de crecimiento atractivas.

Por otro lado, es importante tener en cuenta que muchas veces las empresas de alto crecimiento muestran una contracción en los flujos de caja operativos, porque tienen que enfrentar erogaciones para financiar los aumentos de producción. La situación es bastante habitual en aquellas empresas de alto crecimiento que pertenecen al sector de tecnología.

Cuando sucede esto, y las ventas del negocio son confiables, entonces una contracción en el flujo de caja operativo no es necesariamente un problema. Siempre que la compañía tenga los recursos financieros para hacer frente a sus obligaciones, claro.

El flujo de caja de inversiones tiene como punto fundamental los gastos de capital, es decir, las inversiones en planta, propiedad y equipo, así como las compras de otras empresas cuando estas ocurren. Ocasionalmente, también pueden producirse ingresos de efectivo cuando la compañía vende algunos de sus activos o negocios en el mercado.

Ya que los gastos de capital pueden ser muy volátiles, conviene usar promedios de largo plazo en lugar de poner mucha atención en el número correspondiente a un año en particular. Si una firma ha comprado un nuevo edificio este año, ese gasto no va a repetirse en los próximos años, por eso es importante tener en cuenta las fluctuaciones que son particularmente pronunciadas en este tipo de erogaciones.

El flujo de caja libre se obtiene de la diferencia entre flujo de caja operativo y gastos de capital. Es un indicador muy importante, ya que nos indica cuánto dinero genera la compañía justo después de operar en el negocio y financiar las inversiones necesarias para sostener la producción y el crecimiento de la misma. Los inversores prefieres claramente un flujo de caja libre lo más amplio posible y en franco crecimiento.

El flujo de caja financiero incluye ingresos y salidas de efectivo de la empresa fruto de diferentes actividades económicas. Si la compañía ha generado mayores flujos de caja que los que necesita retener, entonces puede compensar a los accionistas con dividendos y recompras de acciones. Otra posibilidad es utilizar ese dinero para cancelar la deuda. Alternativamente, si el flujo de caja ha sido suficiente, la empresa deberá conseguir dinero externo emitiendo nuevas acciones o con deuda.

Un negocio que genera flujos de cajas excedentes, lo que le permite compensar a los accionistas y garantizar su solvencia financiera, es obviamente un activo de mayor calidad en comparación con una empresa que necesita fuentes externas de financiación para sostener sus actividades.

Andrés Cardenal
11 de Junio - 2018

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